25/10/2005

El enemigo: tu empresa

Suena duro y trasnochado, pero en nuestro caso todavía es cierto: la empresa que nos contrata es el principal enemigo a vencer.
Nosotros entramos en el mercado laboral como simples productores, no somos dueños de tratar con nuestro esfuerzo con la compañía que lo va a utilizar, sino que nos vemos obligados a tratar con intermediarios que se llevan su porcentaje y aumentan el precio de nuestros salarios sin que lo noten nuestros bolsillos.

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Por supuesto hay un valor añadido, las empresas de servicios tienen una razón de ser.

Pero este valor añadido no viene, desde luego, del rendimiento; cualquiera puede imaginar que cinco departamentos de la misma empresa se coordinan mucho mejor que cinco empresas distintas trabajando para la misma organización: no se caracterizan las empresas de servicios por las mejoras de métodos que proponen, ni respecto a la atención al cliente, ni al interés general de la compañía, sino por crear una lucha de intereses con la empresa cliente.

Tampoco se caracterizan por la calidad en general, ni por la formación de los trabajadores, ni por nada que signifique un aumento de coste para ellas sin repercutir directamente en un aumento de sus beneficios. Y la buena atención al cliente no representa un beneficio para estas empresas, casi al contrario, una buena atención al cliente representa menos llamadas, menos agentes necesarios, menos beneficios.

En definitiva, después de mucho buscar, encontramos que el valor que las empresas de servicios añaden a nuestro trabajo se puede resumir exclusivamente en aumentar la distancia entre la compañía cliente, para la que realizamos el trabajo, y sus empleados fraudulentos, que somos nosotros, aunque el fraude en sí mismo intentaremos explicarlo en el próximo post, que por hoy ya está bien.

23/09/2005

Bromas macabras

La película "El club de la lucha" incluye un claro mensaje: estamos rodeados de trabajadores a quienes apenas vemos, pero que tienen un verdadero poder, o, mejor dicho, que lo tendrían si estuvieran organizados.

Lo mismo ocurriría, sin duda, si hablamos del sector del telemárketing, casi cualquier trabajador dispone de una cantidad ingente de información sobre cada uno de los clientes con quienes trata: contraseñas de sus servicios, dirección, teléfonos, cuentas corrientes... toda la información básica, y después la concreta sobre el servicio que se está prestando, que puede ser relativo a esas mismas cuentas corrientes, a ese mismo teléfono, etc.

Desde aquí no nos gustaría llamar a cierto tipo de venganzas pueriles, por supuesto (que de hecho ya se realizan),  pero es fácil pensar que alguien que insulta a quien no conoce, quien a su vez dispone de tanta información para poner pequeñas muestras en su camino, debe tener su punto de audaz o despreocupado, poco prudente.

07/06/2005

Vamos todos a la calle

Una característica común de todos quienes trabajamos en este charlatán mundo del telemarketing es que todos queremos irnos. Tu compañero de la derecha quiere irse, el de la izquierda también... tu coordinador y supervisor darían respectivamente el brazo derecho y el ojo izquierdo por tener un puesto parecido en una empresa de verdad, pues lo mismo todos.

Aunque el sueldo es la maravilla de todos conocida, unos 800 euros largos ¡¡¡Vaya fortuna!!! Y eso con la presión de los jefes, el continuo aumento de las responsabilidades y perfiles, el que no le dejen a uno atender con tranquilidad a un cliente, con el tiempo que haga falta, ni ir tranquilamente al servicio, que esos minutos cuentan y, como decía el sargento de hierro "Dos sacudidas son una paja", que traducido a nuestro idioma, más bien, pueden ser un aviso por parte del coordinador sabueso (que no es precísamente nuestro tipo favorito).

Decíamos, que, aunque el sueldo sea tan estupendo como para que un sujeto sin intención de tener en propiedad casa ni coche, por ejemplo, pueda comer (a diario) y tomarse una caña (semanalmente), incomprensiblemente los empleados del telemarketing buscan la huida por todos los caminos disponibles. Normalmente llega camino de un enchufe paterno (es un sector "joven", por no decir estudiantil), o bien mediante la salida a plataformas en las que se trabaja directamente para la empresa, tampoco son la panacea, claro, pero al menos uno se libra de un intermediario y algo se mejora la situación.

El precio es un poco el mismo de siempre para las empresas finales y, sobre todo, para los clientes, el tener que contar con unos empleados semiaficionados, que lo único que realmente dominan es la atención al cliente, pero con una formación "muy relativa" en cuanto al producto y las teconologías que se venden. Todo sea por no comprometerse con los empleados, claro. Imagínense ustedes lo que sería un mundo en el que los empleados se sientan parte de la empresa y la empresa sienta cada empleado como algo propio ¡¡Qué miedo!! A lo mejor hasta que conseguiría que en la atención al cliente se atendiera a los clientes... es para temblar sólo de pensarlo.

24/05/2005

Entrada al Mundo del Telemarketing

Cuando uno va a buscar empleo por primera vez, si además no es un trabajador cualificado, o tiene la mala suerte de haberse cualificado licénciandose en derecho, geografía e historia, o cualquier otra carrera poco valorada en el mercado laboral, no es difícil que los primeros que hagan caso a su currículum sean los responsables de contratación de una empresa de telemarketing.

Y ya está todo hecho, si el solicitante es humano, ya ha cumplido todos los requisitos necesarios para entrar en el sector, y hay empresas que ya están pensando en bajar el nivel para dar entrada a loros y otros bichos que pueden aprender a repetir palabras. Las "entrevistas de trabajo" de las empresas de servicios suelen seguir un patrón, dividido en dos partes; a saber: una pequeña descripción de tu experiencia laboral, y una dinámica de grupo, o bien un pequeño test psicológico.

No te preocupes, si ya te han llamado para la entrevista, no importa en realidad que no tengas currículum, ni mucho menos lo que hagas en la dinámica (generalmente un pequeño debate), supongo que el único objetivo es detectar auténticos dementes, o bien orangutanes disfrazados, porque el resto pasamos.

Así que ya sabes, si eres humano, no tienes currículum, y nadie está dispuesto a pagarte por lo que sí sabes hacer, puedes empezar en nuestro sector a trabajar en cosas que desconoces complétamente, sin que nadie te las llegue a enseñar jamás (cosa que suelen detectar los clientes).

Bienvenido al telemarketing

19/05/2005

La División Sindical

En otro "post" anterior hemos criticado todo el sistema en el que se basa el sector del telemarketing, considerando una estafa la subcontratación de departamentos enteros de las empresas de telecomunicaciones (principalmente).
Desde esta base, a la que podemos añadir las conocidas dificultades económicas que pasa todo este colectivo, exceptuando exclusivamente a quienes se toman el trabajo como una forma de ganar un "extra" (generalmente al sueldo de la pareja), trabajando unas pocas horas a la semana, uno podría pensar que la acción sindical en el sector es terrible en su intento por arrasar con el sector mismo, pero no es así, porque los sindicatos del sector (CCOO, CGT, UGT), parecen mucho más ocupados en dirimir sus diferencias que no en solucionar los problemas.

La principal discrepancia entre los tres sindicatos se refiere al convenio, tanto el segundo como el tercer convenio fueron suscritos por CCOO y UGT, pero no por CGT. Ambos casos son distintos, al menos desde el punto de vista de que el II convenio fue un verdadero avance en las condiciones de trabajo de los teleoperadores, mientras que el III (el actual), es ya un convenio de estabilidad del sector, y esto es algo que no puede firmarse desde este sector.

CCOO-Comfía y UGT son sindicatos conocidos, vinculados tradicionalmente al comunismo y socialismo respectivamente, son importantes en el sector, ocupando distintos "nichos ecológicos".
CCOO suele quedar como el más neutral, tiene bastantes afiliados, como en todos los sectores, pero se hace notar poco, quizás demasiado poco, y pasa desapercibido.

UGT suele ser considerado el sindicato más conciliador con la patronal, pecado capital en el telemarketing, donde la patronal debe ser el enemigo a derrotar completamente. Vive un poco de rentas, como CCOO, en lo que se refiere a comunicación directa con los trabajadores, ya que es el otro gran sindicato a nivel Nacional intersectorial.

CGT es un sindicato de corte anarquista. No recuerdo que guiri decía "...los españoles son los únicos capaces de tener unos anarquistas tan jerarquizados y organizados...". Son quienes más se hacen notar, se promocionan mucho, directamente con los trabajadores, con abundantes boletines, y son muy "guerreros". Esta, que es su virtud, se convierte también en su defecto cuando se dedican, muy a menudo, a criticar a los demás sindicatos con más ímpetu que a las empresas, con alusiones personales y otras florituras, además de que su entusiasmo en la defensa de los trabajadores les lleva a errores de ignorancia, y pueden llevar a la calle a quienes intentan defender (conozco casos...).

Como conjunto el mayor defecto, sin duda, es su incapacidad absoluta para unirse "contra el invasor", y su falta de presencia para lo importante, el no generar comités de empresa "automáticamente" en las campañas (incluso empresas enteras) donde no hay ni un representante de los trabajadores.... En definitiva, su inoperancia efectiva en muchas ocasiones, no me atrevo a decir que en la mayoría. Como prueba, si sois del sector, puedes pensar a quien recurres y a quien recurren tus compañeros cuando tenéis alguna duda sobre vuestros derechos, o incluso alguna protesta, me temo que generalmente a un compañero que ha estado en la misma situación, pero si le propones a un compañero que recurra al comité, no es raro que ponga cara de sorpresa o risa y preguntes <¿A "ESOS"?>

26/04/2005

El fraude

Acabábamos el anterior post mencionando el fraude que las empresas cometen al subcontratar, bajo el bonito nombre de "Outsourcing", distintos departamentos; en nuestro caso, los centros de atención al cliente.

El fraude consiste en que su personal de atención al cliente puede trabajar para ellos durante años sin fin, sin adquirir ningún tipo de compromiso con dichos empleados, bajo la fórmula de contratación por "Obra o Servicio". La obra y servicio es, en realidad, donde se convence al cliente para que contrate los servicios de la compañía, donde se le ofrece información sobre las dudas que pueda tener el cliente, incluso donde se le tramitan las averías, se envían contratos, se reciben los contratos del cliente: en definitiva es la cara que da la compañía al cliente. De manera que lo habitual es que ni una sola de las personas que han tramitado las gestiones de los clientes sea un verdadero empleado de la compañía con la que está contratando, o dicho de otra manera, estas compañías NO TIENEN DEPARTAMENTO DE ATENCIÓN AL CLIENTE.

Estos centros se gestionan subcontratando los servicios con distintas empresas, dándose a menudo la circunstancia de que un empleado con años de experiencia real en una compañía determinada, no puede alegar, de cara a sus derechos, haber trabajado con ella ni siquiera unos meses, ya que hoy puede uno estar trabajando para todofone, el mes que viene para telefocosa y más adelante para timofonic, con los mismos jefes, los mismos ordenadores, y realizado en autentico trabajo para LA MISMA compañía cliente, esto es, atendiendo a los mismos clientes de los mismos servicios.

Porque donde dice en el contrato de un teleoperador "Obra y servicio" no significa "el tiempo que dure el centro de atención al cliente en el que uno trabaja, sino el tiempo que dure el contrato entre las dos compañías, para un departamento concreto, y a partir de ese momento el viento se habrá llevado su antigüedad en la empresa, su derecho a un contrato indefinido al pasar los tres años (las empresas de servicios también hacen contratos indefinidos, pero ya hablaremos de las condiciones en otra ocasión), y cualquier otra ventaja que conlleve la antigüedad en una compañía normal y corriente.

Estas son las razones por las cuales el principal enemigo del teleoperador es su empresa, y todos los esfuerzos de los sindicatos, toda reivindicación laboral desde el telemarketing, a título individual o colectivo (negociación del convenio incluída) debe tener como horizonte el hundimiento del sector, para forzarlo a volver a su quicio, cubriendo las necesidades puntuales que las empresas tengan por puntas de trabajo, lanzamiento de nuevos proyectos, etc. , pero nunca sustituyendo la plantilla que una compañía necesita a la hora de ofrecer un servicio determinado por trabajadores subcontratados a bajo precio y sin compromiso.

23/04/2005

Presentación


Este es un "blog" que pretende dedicarse a los trabajadores del telemarketing y a todo lo que rodea nuestra labor: condiciones laborales, clientes, empresas...

Somos los "trabajadores pobres". Esta triste unión de palabras viene designando desde hace algunos años la situación de aquellas personas que se han convertido en saldos del mercado laboral. Cuando empezábamos a trabajar pensábamos, quizás, que se nos abrían las puertas de la independencia y de la vida adulta y libre, pero nos hemos encontrado con la condena a seguir viviendo a costa de otras personas (nuestros padres, maridos, esposas, quien sea), ya que nuestros salarios no llegan para cumplir con las expectativas mínimas de quienes intentan hoy por hoy construirse una vida independiente.

Dentro de los trabajadores pobres, y gracias en buena medida a las emergentes empresas de servicios, surge el proletariado de la tecla; los oficinistas que sufrimos unas condiciones de trabajo tan lamentables que, salvando las distancias que marcan los tiempos, quedamos convertidos en los análogos del proletariado que intentó las revoluciones comunistas a lo largo del siglo pasado.

Desde este punto de vista, trataremos las relaciones entre este proletariado y las empresas de servicios, las empresas para las que trabajamos, los clientes, los compañeros; todo lo que se nos vaya ocurriendo y nos parezca relevante para entender nuestro mundo, quizás para entendernos mejor a nosotros mismos y por supuesto para reivindicar desde la crítica unas mejores condiciones de trabajo y de vida.