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06/07/2005
Aire Acondicionado, Arma Biológica
En realidad de trata de un tema que no se reduce al ámbito del telemarketing, pero que nos afecta, sin duda, a todos los que teleoperamos, porque lo hacemos en oficinas de esas que llaman "Edificios Inteligentes", pero que parece que nos han salido un poco tontos, los mis pobres.
En los primeros días del invierno, cuando empieza a apretar el frío, basta entrar al trabajo para que el soplido helado del aire acondicionado se deslice por tu espalda provocanto esa semana de baja por contractura muscular, mientras todos los oficinistas del mundo estornudan unidos en sus gérmenes. Pero, aunque pueda parecerlo, lo peor no es convertirnos en polos de persona, porque finalmente uno acepta la molestia de llevarse "una rebequilla" o, en su defecto un plumífero para aguantar el frío en el trabajo. Mucho peor, demoniaco, es el aire acondicionado, ese viejo amigo (Señor, líbranos de nuestros amigos, que de nuestros amigos ya nos libramos nosotros).
Cogemos un rojo fogoso para hablar de este tema. Porque hablan en los medios de comunicación del cuidado que hay que tener con el "golpe de calor", suponiendo, ingenuamente, que este golpe se produce cuando uno sale de los edificios con aire acondicionado y pasa a la calle, donde el sol, nuestro Terrible Lorenzo, nos aplasta. Pero eso no es así, como sabemos, en realidad en la calle hace un calor horrible, pero que sabe casi a fresquito, cuando uno entra en estos edificios, inteligentes como torturadores nazis, y el soplo del aire acondicionado es un escupitajo del infierno, que nos obliga a estar ocho horas aguantando a clientes (en verano a los clientes, más que nada, se los aguanta), sudando la gota gorda, aguantando a jefes que se han "agenciado" un aire portatil, que, ese sí, funciona, y llorando por salir a la calle y refrescarnos en los 40 grados de nada del exterior ¡Quién los pillara!
19:35 Anotado en Insalud Laboral | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email