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25/10/2005

El enemigo: tu empresa

Suena duro y trasnochado, pero en nuestro caso todavía es cierto: la empresa que nos contrata es el principal enemigo a vencer.
Nosotros entramos en el mercado laboral como simples productores, no somos dueños de tratar con nuestro esfuerzo con la compañía que lo va a utilizar, sino que nos vemos obligados a tratar con intermediarios que se llevan su porcentaje y aumentan el precio de nuestros salarios sin que lo noten nuestros bolsillos.

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Por supuesto hay un valor añadido, las empresas de servicios tienen una razón de ser.

Pero este valor añadido no viene, desde luego, del rendimiento; cualquiera puede imaginar que cinco departamentos de la misma empresa se coordinan mucho mejor que cinco empresas distintas trabajando para la misma organización: no se caracterizan las empresas de servicios por las mejoras de métodos que proponen, ni respecto a la atención al cliente, ni al interés general de la compañía, sino por crear una lucha de intereses con la empresa cliente.

Tampoco se caracterizan por la calidad en general, ni por la formación de los trabajadores, ni por nada que signifique un aumento de coste para ellas sin repercutir directamente en un aumento de sus beneficios. Y la buena atención al cliente no representa un beneficio para estas empresas, casi al contrario, una buena atención al cliente representa menos llamadas, menos agentes necesarios, menos beneficios.

En definitiva, después de mucho buscar, encontramos que el valor que las empresas de servicios añaden a nuestro trabajo se puede resumir exclusivamente en aumentar la distancia entre la compañía cliente, para la que realizamos el trabajo, y sus empleados fraudulentos, que somos nosotros, aunque el fraude en sí mismo intentaremos explicarlo en el próximo post, que por hoy ya está bien.